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jueves, 13 de diciembre de 2018

LOS RICOS TAMBIÉN LLORAN (A VECES)

        Hace ya bastante tiempo que la lectura del periódico de turno se inicia, invariablemente, por la contraportada. Luego, de atrás hacia adelante, intento llegar hasta el final, el principio en el original, aunque la mayoría de las veces no lo consiga. Creo recordar que todo comenzó con el cansancio que me provocaba la lectura del periódico local La Opinión de Zamora cuando, indefectiblemente, sus primeras páginas iban, algunas veces sutilmente y otras abiertamente, a socavar las iniciativas de la oposición de izquierdas en el Ayuntamiento de Zamora y obviar la podedumbre en la que se movía la derecha en el gobierno municipal. Tantos años siendo la hoja parroquial del conservadurismo más rancio, sus páginas de opinión lo delatan, hizo que se instalara en mí esta peculiar forma de lectura diaria.

            En este momento, en el que hace ya casi cuatro años que las tornas cambiaron y la izquierda accedió a la dirección del ayuntamiento, la cosa no ha mejorado y lo sigo leyendo de atrás hacia adelante ante la guerra sucia desatada por dicho periódico contra la izquierda tras la pérdida del poder municipal por parte del Partido Popular. Manipulación, sesgo informativo, medias verdades, etc, hacen que las primeras páginas solamente sirvan para limpiarse el culo con ellas. Pero aquello, que parecía más bien una cuestión periodística local, se extendió, como ya he dicho, de forma osmótica hacia cualquier tipo de periódico, ya sea de información general o deportiva. Me cansa la relativa y parcial visión que tienen los informadores de las cuestiones políticas de tempo diario presentándose más bien como transmisores de editoriales partidistas que de asépticas presentaciones de hechos. Como en todo, claro está, existen excepciones, curiosamente las que tienen más problemas para subsistir.

            Ahora, se ha convertido casi en una necesidad comenzar el periódico así. De hecho, las páginas de información económica son mis favoritas. Me interesan y me divierten las cuitas de las grandes empresas del Ibex o de cualquier otra en su devenir nacional o internacional. Juntas de accionistas tensas, contratos denunciados, dividendos, ventas, apalancamientos, inversiones, balances, etc, se suceden como de un culebrón se tratase. Hay empresas que podrían generar una serie diaria con contenido variado dada su inclinación a salir en titulares. Ya digo, son como de la familia y su devenir es mi devenir diario aunque tengo que reconocer que cuando hay problemas es cuando se pone más interesante y, entonces, adquiere toda su dimensión novelesca la información económica remedando aquella telenovela de audiencia inmensa como fue Los ricos también lloran. 

            De esta forma he llegado a no pasar de las páginas intermedias dada la densidad de entretenimiento que me proporciona esta peculiaridad. Cada día un capítulo nuevo, una nueva cuita, una nueva problemática económico-emocional. La primeras páginas, pues eso, para los intensos, para los urgentes, para los acelerados, para aquellos que necesitan su ración de munición diaria para disparar en el bar. 

jueves, 15 de noviembre de 2018

PERMÍTAME QUE INSISTA

             De lo que se trata es de no intentar entenderlo. Perseguir los sueños, vivir de acuerdo a nuestro pensamiento, nuestras ideas, aunque la realidad muestre la cara más deprimente de un triste pasado renovado que afila sus garras, asoma el cuello con sus siete cabezas amenazantes y vomita la venenosa bilis de la que se alimenta a falta de razón e inteligencia. A caballo entre la preocupación legítima y una cierta dosis de optimismo en la certeza de que toda esta podredumbre será absorbida, digerida y expulsada por la legitimidad libertaria, nos movemos dando tumbos pero componiendo la figura para que no se nos note la cojera momentánea.

            Hay que intentar no escuchar los cantos de sirena que desde los ángulos antes poderosos nos lanzan en la creencia de que volveremos a confiar nuestra vida, nuestro futuro en sus manos manchadas de engaño, corrupción, saqueo… Como mortadelos, han mutado el disfraz y se venden como camaradas que comparten nuestros objetivos cuando, indudablemente, van tejiendo el enésimo escenario para volver a intentar la depredación más sibilina, una versión velada de lo que en estos años pasados realizaron a plena luz. Su preocupación por la estabilidad del estado, por su mantenimiento, no es más que la próxima trampa.

            Flota la impresión de que, además de las añagazas expuestas por los enemigos agazapados del sistema, añadimos los perjudicados por sus artimañas pequeñas guerras, disputas y pugnas que alimentan sus ganas y alientan sus voluntades. Así, es posible, entender la existencia de ese numerosísimo grupo de ciudadanos anclados en programas e idearios contrarios, por genética constructiva, a su condición de pueblo. Ya no hablamos de quienes siguen, como el burro sigue la linde, el ideario fascista de tiempos pasados ya que en estos casos ha sido un fallo del sistema cromosómico el que ha dado como resultado estos mutantes recesivos.

            Conviene perseverar y no ceder ante la visión de escenarios peligrosos, de contextos apocalípticos, de retrocesos injustificables. No tratar de entender el por qué sino de eliminar sin contemplaciones sus expresiones y orígenes. Eso sí, siempre que no nos olvidemos de que para conseguirlo hay que aceptar que bajo la capa de legalidad de ciertos partidos supura una realidad más cercana al autoritarismo execrable que a la libertad democrática y que, por eso mismo, también habrá que excluir su presencia.

jueves, 8 de noviembre de 2018

MOCOS

             Definitivamente, la gripe de este año está siendo virulenta y contagiosa. El último caso conocido es el del Tribunal Supremo del Reino Bananero de España. Febril, delirante y turbado, el alto tribunal produjo mocos por doquier los cuales se intentó limpiar, en un primer momento, con la manga de su sotana judicial. Sin embargo, lejos de conseguirlo, lo único que obtuvo fue recrear esa visión infantil de hace ya algunos años en la cual los tiernos infantes iban con la cara llena de mocos resecos después de haber intentado limpiarlos a mano corrida. La diferencia estriba entre la candidez pueril de éstos últimos y la caricatura infecciosa de aquellos.

            Pero, lo más trastornado del asunto es que, no contento con la limpieza parcial e ineficaz de su primer intento, al final, de forma pública y notoria, se ha limpiado la nariz judicial que representa, en contra de los intereses del conjunto de la ciudadanía, en la inextricable bandera de España. Más fácil: si la susodicha bandera nos representa sí o sí, según los patriotas en ejercicio, y la cohorte judicial ha votado en contra de nuestros intereses, lo lógico es pensar que ha votado en contra de la bandera, o sea, se ha sonado en ella y está por ver si no se ha cagado y meado en ella a la mayor gloria financiera hispana.

            Esto de la sacrosanta bandera y el sarpullido que provoca que se haga humor a su costa, ya sea blanco, negro o zafio, está llegando a un punto de ebullición en el que la tolerancia, la razón y la calma están siendo cocidas a mayor gloria de este guiso patriotero españolista y racista con el que nos estamos dotando a falta de mejores cualidades intrínseca o extrínsecas. El hecho de que alguien, colectivo o persona, declare la inviolabilidad humorística del objeto expuesto como símbolo de su condición, ya sea legal o ilegal, razonable o caprichoso, está haciendo que la capacidad para reírnos de nosotros mismos, cualidad indispensable para avanzar sin las ataduras del egocentrismo más pernicioso, esté bajo mínimos. En blanco y negro, serios, taciturnos, trascendentes, gafapastas, con bigotito ralo y gomina al pelo “p’atrás”, así nos quiere la caverna españolista. Pues bien, una mierda para todos vosotros.

            Necesitamos cambiar los hábitos textiles en cuestión de pañuelos. Al hilo del Intermedio de la Sexta, sonada nasal de Dani Mateo en la bandera española, y del Està Passant de TV3, sonada del cómico Toni Soler en la bandera catalana, en apoyo del primero, propongo que los pañuelos, textiles o de papel tengan representada la bandera del país y de la comunidad autónoma de cada cual, anverso y reverso a libre albedrío, para que, de esta forma, cada uno nos sonemos los mocos en la que creamos conveniente con talante infeccioso-patriotero, eliminando del código penal el delito de ultraje a la bandera que tan de moda han puesto los extremistas del régimen. De cualquier forma, en caso de pandemia gripal, siempre nos quedará una toga a mano.

jueves, 1 de noviembre de 2018

EL SÍNDROME DEL FASCISTA ÉPICO

               No tengo la sensación de que la historia de España sea como para sentirse orgulloso. Más allá de los recalcitrantes patriotas abrazados a la bandera a modo de poncho o batamanta, capaces de tragar carros y carretas con tal de sentirse partícipes de algo, aunque ese “algo” sea una falacia, la historia de ese país está repleta de desigualdad, decadencia, despilfarro, falta de libertades, encontronazos, autoritarismos criminales, absolutismos perniciosos, etc, para terminar con una dictadura fascista y delincuente y una farsa democrática heredera de aquella. Un país pagado de sí mismo y con una autocomplacencia histórica desbordante que se fue autoexcluyendo del progreso de la historia hasta quedar varado en los últimos puestos del escalafón de la vanguardia. El “que invente ellos” no es sino el reflejo del tufo a vanidad de la cual somos herederos.

            Inmersos como estamos en una realidad corrupta a todos los niveles: político, económico y, sobre todo, judicial, de vez en cuando salen al ruedo ibérico de la estupidez elementos sospechosos, individuos instalados en una realidad paralela repleta de una pompa y boato efectista pero poco adecuada a nuestro estado actual. El señor Casado, petulante líder del Partido Popular, es uno de esos personajes de contexto paralelo. Su visión unidimensional del escenario patrio le impide ver la realidad poliédrica del mismo basando su discurso en glorias  enaltecimientos nacionales más allá de independentismos varios, chavismos cíclicos y conexiones persas. Es como si desde su más tierna infancia le hubieran ido suministrando dosis cinematográficas de “Raza”, film vomitivo y vomitante, quedando varada su mente en imperios en los cuales no se ponía el sol (y además les daba de cara).

            Su ocurrencia de que la historia de España de los últimos doscientos años no hubiera sido posible sin el intervención del Partido Popular, da una idea de hasta qué punto este político vive su oficio fuera de la realidad más inmediata. Porque, una de dos: o el Partido ya existía hace doscientos años, lo cual, como hemos expuesto antes o conoce cualquier estudiante medianamente capacitado, no diría mucho, más bien nada, de su competencia profesional e histórica, o él y su partido no sería más que un gazapo cinematográfico, un error histórico incrustado en la cinta fílmica de la hilarante historia de España de ese periodo. Remedando a Gladiator, cinta plagada de incoherencias históricas, el cameo político-histórico que nos ha pretendido colar el histriónico personaje supone avalar, sin él pretenderlo, el anacronismo en el que pervive y se mueve su partido, incluso cuando se trata de asuntos de la más rabiosa actualidad.

            Un anacronismo incompatible con la verdadera democracia y con el progreso social y económico del conjunto ciudadano al que parece querer llenar su cabeza de épicas resonancias patrioteras como único discurso que ofrecer ya que, por otra parte, necesita que perviva la desigualdad social como herramienta de control que demandan los poderosos amos que manejan su marioneta.

jueves, 27 de septiembre de 2018

BENDITOS BLASFEMOS

          ¿Pudiera ser que una hipotética Asociación de Amigos de la Hombrera Ochentera denunciara por injurias a todos aquellos que se han mofado de tan estrafalario elemento textil? Y, ¿pudiera ser que un juez, educado en tan jotesca forma de vestir, la admitiera a trámite? Pues así estamos en este país nuestro de cada día, dánosle hoy. Ora imputo un cantante, ora imputo un actor, ora imputo un político, ora pronobis. Curiosamente, nunca hay un juez de guardia para imputar a tanto pederasta sacerdotal ni, siquiera, cuando el verbo venenoso de algún obispo ofende a la libertad de expresión, a la democracia misma, con su moralina de sacristía perfumada de incienso.

            Si hay algo cierto en el catolicismo es su visión de sí mismo como verdad absoluta. Todo lo demás es herético y equivocado y, con ese ansia por determinar el juicio de la historia, ha infiltrado su discurso jerarquizado, subordinado y militante en el poder público democrático gangrenando la toma de decisiones en igualdad y produciendo una profunda metástasis en las libertades públicas. Que un país supuestamente democrático como España todavía mantenga en su legislación figuras obsoletas, decimonónicas y rancias provenientes de un concepto de sociedad civil anclada en el paternalismo político y el servilismo religioso, hace pensar que la figura de nuestra Constitución referente a la aconfesionalidad del Estado fue, es y será pura demagogia de políticos de confesionario.

            No se ha sabido exigir al estamento eclesiástico su retirada al mundo individual del que nunca debió salir. Como ciudadanos podemos, si así lo elegimos, seguir la creencia que nos dé la gana pero, cuidado, querer imponer a los demás credos, manuales, decálogos y demás misales como conducta vital no deja de ser una manifiesta agresión a la libertad del resto que siempre debería ser respondida de forma contundente. Pero aquí, en España, parece ser que todavía reserva espiritual de occidente, se condena a quienes se oponen a que dichas creencias puedan determinar, ni un poco, la vida pública como si la religión fuera una de las vigas sobre las que se asienta nuestro supuestamente edificio democrático.

            El delito de blasfemia huele a rancio, a añejo, a oscuridad, a tristeza, a desesperanza, a cerrazón, a imposición, a humillación, a clasismo, a tenebrismo, a sabañones, a castigos corporales, a crucifijos, a dictadores, a catecismos, a cilicios, a palios y flores a María. Lo mismo a lo que huele el juez inquisidor y los abogados incitadores de la denuncia. ¿Se puede ejercer la abogacía cuando tu conducta procesal está trufada de condicionantes personales que nada tienen que ver con la objetividad, la ecuanimidad y la justicia? No creo. Si su Dios expulsó a los mercaderes del templo urge que todo este sectarismo religioso sea expulsado del edificio democrático. Que se deje de subvencionar cualquier tipo de religión y que su coste pase a manos de sus feligreses pues, en este caso, los impuestos pagados por parte de los ciudadanos libres de religión están sirviendo para que sean atacados por parte de aquellos a quienes va parte de su dinero que, curiosamente, son aquellos que ven en los países dominados por otras religiones, estructuras feudales de otro tiempo. Antes pasará un camello por el ojo de una aguja que un católico español acepte que su posición es semejante.

            En fin, como siempre, vendrá un estamento superior que pondrá, eso espero, cada cosa en su sitio y volveremos a ser el hazmerreir de Europa, la normal, se entiende, de la otra ni hablamos: nos parecemos tanto. Será un bocachanclas pero al mismo nivel del obispo de Alcalá de Henares. Aquél insulta, según los católicos, a su religión y el segundo a la razón. El problema es que la religión está fundada en preceptos no demostrables y la razón es básica para el progreso social. Creo que está claro: benditos blasfemos porque de ellos será el reino de los cielos de agujeros negros.

jueves, 20 de septiembre de 2018

DESAMORTIZAR AL SÁTRAPA

        El Relator Especial de la O.N.U. sobre la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, Fabián Salvioli, ha declarado en su visita a España invitado por el intergrupo de Memoria Histórica: “no hay ningún impedimento legal para juzgar los crímenes del fascismo”, “existe falta de acceso a la justicia de las víctimas del franquismo”, “¿por qué no se coopera con la querella argentina?, ¿por qué no se extradita a los imputados allá? No nos pueden decir en esta ocasión que hay problemas jurídicos o yo qué sé. La obligación internacional de España es clara: debe juzgar o extraditar. Aún con estas obligaciones tan claras, el Poder Judicial no ha dado los pasos que tiene que dar. Esto demuestra que no es un problema de que no se puede. Es un problema de que no se quiere”. Se puede decir más alto pero no más claro. Pues bien, ante esto, las instituciones españolas responden así:

            El Ayuntamiento de la Alberca de Záncara, gobernado por Francisco Julián Quílez, del Partido Popular, ha resuelto volver a poner el nombre de Millán Astray, militar fascista, a una de las calles de la localidad. Esta acción vulnera el artículo 15 de la ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil o la dictadura. Pero, ¿qué mierda le importa a quién representa a un partido que se caracteriza por su inacción en este asunto debido a la fuerza del electorado que le vota y que sigue afín al golpe de estado del 36? La decencia democrática queda otra vez por los suelos y los Derechos Humanos de las víctimas pisoteados por un representante, verdaderamente sospechoso, de una democracia.

No sé si realmente seremos capaces de ajustar cuentas con quienes subyugaron a este país bajo una dictadura criminal y con quienes, en democracia, se ponen de perfil cuando son requeridos para actuar en dicha dirección en consonancia con las leyes establecidas. Marean los políticos la perdiz como los niños ante la perspectiva de inicio de un nuevo curso escolar pero con un costo más alto tanto económica como éticamente. Van pasando los años y se avanza poco, desgraciadamente. Los obstáculos que se deben salvar, puestos a veces desde las mismas instituciones que deberían fomentar y acelerar el proceso, son tan numerosos que uno puede llegar a pensar que aquí, en España, todavía manda el criminal caudillo.

            No se puede esperar que un partido como el Partido Popular afronte la historia de forma objetiva y sin partidismos ya que hurgar en esa herida podría poner de manifiesto su correlación con su árbol genealógico-político. Ni tampoco se puede esperar ayuda para corregir el presente de un partido como Ciudadanos, representante de un poder económico basado, en la mayoría de los casos, en familias y entramados empresariales provenientes de la dictadura y que, en este momento, encarnan los lobbies financieros preeminentes en el país. Sin embargo, el P.S.O.E. podría, dado su origen, entrar a saco en el asunto sin tantos remilgos, sin tantas dudas. Su remolonería ante la situación solamente puede deberse a su conformismo electoral o, posiblemente, a la degradación conceptual de su ideario de izquierdas.

            Desgraciadamente este es un país en el que existe un fiscal de guarda dispuesto a perseguir a cantantes, actores, titiriteros o cualquier manifestante o manifestación de libertad de opinión que no case con la que demandan sus amos. Pero resulta curioso que no haya ninguno dispuesto a perseguir tanto símbolo fascista, tanta exaltación de la dictadura criminal que se expresan sin ningún tipo de tapujos ante la opinión pública. ¿Se imaginan al partido nazi poniendo demandas a todo aquel que se exprese en términos de repulsa, condena, desaprobación o, incluso, hilaridad sobre Hitler? Pues, en este momento, en este país puedes ir a la cárcel por manifestar todos esos adjetivos contra el dictador franquista ya que existen plataforma o asociaciones, ¡¡¡¡¡totalmente legales!!!!!, que se dedican a exaltar la figura del susodicho. Nadie las ha ilegalizado, nadie ha hecho nada e, incluso, reciben subvenciones públicas. España: tierra de conejos.

            Desde todos los poderes públicos, incluida la Justicia, en este caso tuerta que no ciega, se ha ayudado a mantener el entramado político-social de la dictadura en plena democracia, y a sus integrantes, humillando por segunda vez a las víctimas de aquella y las que, por su postura crítica, alzan la voz ahora. Es necesario que se desmitifique la llamada “Transición” y se coloque cada cosa en el sitio que le corresponde, aunque sea la cárcel.

jueves, 6 de septiembre de 2018

LA CONCORDIA DE LA SERPIENTE

            Es el resultado de haber optado por el reformismo en lugar de la revolución, de haber optado por la transición en lugar de la ruptura, de haber optado por el ajuste de una legalidad injusta en lugar de crear un corpus jurídico nuevo y libre. La amnesia y el olvido fueron los hilos que tejieron el traje de una democracia imperfecta al ser hija de una dictadura criminal y la impunidad el logotipo de su marca comercial. Aquella transición elogiada en el mundo entero y que, supuestamente, representaba los valores de civismo y reconciliación de los españoles, simplemente representó la última victoria del franquismo transformista convirtiéndose, de facto, en la drag queen del nuevo tiempo.

            Cuarenta años después se sigue sin saber el destino de muchos españoles fusilados y desaparecidos por aquella dictadura criminal, se sigue sin querer trabajar y poner los medios para saberlo, se continua con el trabajo de zapa y derribo de las organizaciones que trabajan para dar luz y verdad a todas las atrocidades cometidas por aquellos franquistas con la anuencia de parte de la ciudadanía y de la Iglesia Católica. Se esgrimen argumentos peregrinos para anular toda acción en aquel sentido. La Ley de la Memoria Histórica, que debería haber sido el instrumento para su consecución, se ha visto torpedeada por parte de unos y otros, derechas e izquierdas bipartidistas, consecuencia del pacto de no agresión que supuso la llegada de esta democracia degradada.

            Cuarenta años después se exhiben enseñas y símbolos de la barbarie fascista sin ningún tipo de cortapisa, como si lo criminal fuera un elemento más y razonable de una democracia sana, cosa que no es así. No debería ser así. Significan la impunidad, la protección que recibieron y reciben por los herederos de aquellos asesinos que salieron sin ningún rasguño legal del ¿cambio de régimen? mientras que aquellos que lucharon por la legalidad usurpada han sido vilipendiados, cuando no agredidos física y conceptualmente por estos bastardos incardinados como sanguijuelas en el entramado político, social y económico. Haciendo gala de su fanatismo, de su racismo y xenofobia, intentan socavar la razón humana y encender la mecha del rechazo en el ciudadano mediocre en contra de cualquier tipo de inmigración pero esto, no nos equivoquemos, no es más que los mismos sentimientos que demostraron con la parte de la nación y sus ciudadanos que se mantuvieron leales a la República, a la legalidad establecida en las urnas. Las serpientes no cambian. 

            Señor Casado, Presidente del Partido Popular, partido heredero de la extinta Alianza Popular en la que tuvieron cobijo destacados miembros del régimen franquista ante la llegada de la democracia, su intento de suplantar la Ley de Memoria Histórica por una basura de Ley de la Concordia no es más que otro intento para tapar los crímenes cometidos durante la dictadura. La concordia, como acuerdo o armonía entre personas, solamente se puede dar cuando han sido las reglas de juego iguales para todos,  pero lo que usted propone es darse besos y abrazos con criminales confesos y seguidores acérrimos y convencidos de su ideología criminal. No, señor Casado, la dictadura provino de un golpe de estado ilegal contra la República legalmente establecida y contra un gobierno de izquierdas surgido libremente de las urnas. No, señor Casado, no nos vamos a sentar con fascistas y criminales como ningún hebreo se sentaría jamás con un nazi. Su intento no es más que otra falaz maniobra para pasar página.

            Señor Casado, se necesita justicia para reparar las atrocidades cometidas con quienes fueron sometidos por el yugo y las flechas de los golpistas, se necesita prohibir y perseguir cualquier manifestación verbal o simbólica de aquel tiempo negro, como está prohibido en Alemania, país que sabe más que nosotros de lo que se trata y no se necesita su concordia, por cierto, algo que suena a Concordato, dando más repelús si cabe, que representa la negación y la ocultación de los crímenes del franquismo. Coja papel y lápiz y escriba su mantra pero, luego, trágueselo como se traga los mandatos y las órdenes de sus verdaderos patronos, aquellos que le han moldeado tal cual es para llegar a su situación actual. Usted solamente es su mamporrero.

jueves, 16 de agosto de 2018

HERR FREDA

         ¡Vaya por dios!, nadie advirtió a la abuelita, de nombre Freda Jackson, de que el imperio terminó en el siglo pasado. Que ya no hay asistentes con turbante que te sirvan el té o damas de compañía con aditamento zulú que recojan los deseos de sus señores y los lleven a cabo. Esta Miss Marple de extrarradio, epicentro y modelo del auténtico sentimiento inglés de superioridad social, anclada en la conceptualidad moral de campiña inglesa, ha descubierto que el solar mundial está lleno de autóctonos que deambulan a sus anchas por sus propios países ajenos a los deseos furibundos de los forasteros que los visitan, que buscan divertirse o descansar en su tiempo de vacaciones.

            Manifestar sin ruborizarse que su lugar de veraneo, Benidorm, España, estaba lleno de españoles, cosa que le asombró sobremanera, solamente se puede entender si su proceso de deducción viajera está imbricado en la literatura inglesa de viajes del siglo XIX, en la que el viajero inglés visita el mundo como si no saliera de Londres al extender sus colonias por buena parte del globo terráqueo o, simplemente, que es idiota. Pues sí, señora, España está llena de españoles, Francia de franceses, Turquía de turcos y Rusia de rusos, costumbres demográficas locales que parece desconocer esta buena señora. Incluso, le digo más, Inglaterra está llena de ingleses, lo cual es una pena.

            Acusa a la muchachada patria de falta de educación, de que el ocio en el hotel estaba dirigido al turista nacional, etc. Bien es verdad que somos una nación de grito fácil, de comportamiento disperso, rayano en algunos momentos en el caos, vamos, que el estilo en los viajes no abunda, como si nunca saliéramos de la piscina de nuestro pueblo o de la buchina del abuelo pero de ahí a proponer que nos vayamos de nuestras fronteras de vacaciones para que turistas como ella se sientan como en casa pero con sol y buena temperatura hay un trecho. Por lo pronto, se me ocurre, que para solucionar este entuerto ella mismo podría irse a tomar por el culo. Allí, seguro, hay mucho ambiente inglés.

            De momento, y si el año que viene vuelve a España, le propongo varias posibilidades: en el mismo Benidorm existe un rincón en uno de sus extremos en el cual hasta el español más español se siente extranjero tal es el grado de colonización inglesa de la zona con pubs ingleses, ocio ingles y comida inglesa. Un submundo ajeno al lugar en el que se incardina y que no es más que otra manifestación del elitismo, en este caso elitismo patriótico, con el que los ingleses afrontan sus viajes por el mundo. Otra de las propuestas sería que fuera de vacaciones a Salou, que todavía es España, según creo, para sentir la brisa marina mezclada con vómito cervecero al más puro estilo inglés. Un ejemplo, sin duda modélico y acertado para ella, de cómo se comporta la muchachada inglesa y en el cual, seguramente, estará más confortable. Peleas, rotura de mobiliario y desconsideración de alto nivel como si saliera a la puerta de su casa en Inglaterra.

            Por último, le propongo para el tema del ocio algo que no va dirigido al turista nativo sino que ha sido inventado por sus descerebrados correligionarios: el balconing. En Magaluf, Mallorca, España, puede usted practicar esta suerte de quilombo suicida con el cual podrá sentirse plenamente satisfecha. Desayuno inglés, borrachera inglesa y balconing de postre: exíjalo al reservar su viaje en las próximas vacaciones no siendo que, de no hacerlo, tenga que confraternizar con los autóctonos locales y, eso, dios no lo quiera ni la reina tampoco. En cualquier caso, siempre le quedará hacerse un brexit turístico y permanecer en su casa tejiendo idioteces. El mundo se lo agradecerá.

jueves, 12 de julio de 2018

COLOCANDO LOS ÚLTIMOS CLAVOS EN EL ATAÚD DE TU CEREBRO

         Es lógico el resultado. Que haya solamente un 21% de ciudadanos castellanos y leoneses que aprueben la gestión realizada hasta la fecha por el nuevo gobierno socialista por un tercio que tiene una visión negativa de la misma, no es más que la constatación del grado de hegemonía en la que se asienta la sociedad castellano y leonesa de entre el resto de comunidades autónomas del país. Una hegemonía cimentada desde la primera victoria del Partido Popular en esta comunidad hace ya treinta años. Un periodo marcado por un constante crecimiento que ha servido como ejemplo al resto del mundo. Con pleno empleo en todos sus sectores y una inmaculada hoja de servicios en cuanto a corrupción.

            Las políticas llevadas a cabo por el Partido Popular en la comunidad durante este lapso de tiempo han conjugado en futuro el nivel de vida de sus habitantes. Un territorio volcado en el desarrollo industrial de última generación ha dado lugar a que sus ciudadanos gocen de una de las rentas per cápita más altas del país, dibujando de paso una sociedad libre, moderna, preocupada por el medio ambiente y su bienestar cultural. Este hecho ha sido posible gracias a que sus mejores cerebros han encontrado un caldo de cultivo adecuado a su capacidad sin tener que emigrar a otros lares e, incluso, se ha sabido importar a los mejores cerebros de otras regiones ante la múltiple oferta de oportunidades que esta tierra siempre ha brindado frente a la emigración estructural subyacente en el resto del país.

            Un sector primario moderno, cuajado de jóvenes emprendedores, ha sido capaz de poner en tela de juicio los usos atávicos de sus mayores adecuando sus necesidades a las nuevas condiciones marcadas por el cambio climático y racionalizando recursos hídricos concibiendo el resurgir de una nueva gama de cultivos más acordes con las características del clima seco de esta tierra, haciendo desaparecer la necesidad de construcción de nuevos embalses, recurso simplista de un tiempo pasado que los políticos del siglo XXI que gobiernan en esta tierra han desterrado por completo. Un sistema agro-ganadero moderno que ha hecho posible que las ciudades se descongestionen ante la falta de inmigración urbana por la fijación de población en el mundo rural autonómico dado su nivel económico y de posibilidades habitacionales.

            Nuestros pueblos y ciudades crecen al ritmo acompasado de nuestro auge económico. No existe, a diferencia del resto del país, riesgo de despoblación y el balance vegetativo continúa permanentemente en positivo y de forma paralela a un progreso que se antoja infinito. La pirámide demográfica de esta comunidad ha sido declarada por las Naciones Unidas la nueva pirámide de Keops ante la perfección que se dibuja en su contorno al parametrizar los estratos por edades y propuesta, con todo merecimiento, para su declaración como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Los ciudadanos castellanos y leoneses son conscientes de los privilegios otorgados por esta forma de hacer la nueva política y la envidia que originan en el resto de comunidades. Educación, sanidad, cultura, empleo, en decir, el estado del bienestar, son hoy, en esta comunidad, un ejemplo de funcionamiento que hace esbozar, sin miedo a ruborizarse, un oasis en medio de tanta crisis y miedo al futuro.

               Es en este contexto en el que hay que incardinar los resultados de la encuesta publicada por la Opinión de Zamora, no hay que olvidar que es la provincia que, dentro de la comunidad, lidera el estado del bienestar regional, y poner en la valía que merece la valoración de los líderes nacionales. Dada la superioridad moral y económica de esta comunidad es lógico que el paso siguiente sea el cambio a la representación del poder económico mundial en este país: Ciudadanos y su líder Albert Rivera. De esta forma pasaremos a formar parte, por derecho propio, en la historia futura del Ibex 35 y el Club Bilderberg. Un paso que lanzará a esta comunidad no al siglo XXI sino al siglo XXV, siendo la cabeza visible de un nuevo orden mundial. Unos alienígenas entre mediocres terrícolas.

jueves, 21 de junio de 2018

6.000 € = 6.000 agresiones

             Bueno, pues esto parece ser así. La víctima y sus agresores están en la calle. La primera tras ser ultrajada, violentada, vejada, forzada. Éstos por mor de una justicia todavía veteada en demasía por una suerte de patriarcado, de machismo, que se refleja en sus decisiones. Demasiadas veces, quizás. Se iguala de esta guisa el daño producido a la mujer agredida con el supuesto daño que se les puede causar a sus agresores por permanecer en prisión hasta la sentencia firme. No parece haber voluntad para discernir, de una vez por todas, el orden de prioridades. ¿Acaso se debe tener alguna indulgencia de algún tipo para quienes han demostrado que su concepto de comportamiento es la depredación? ¿Se puede ser contemplativo con el salvajismo demostrado en los hechos probados? Definitivamente, no. Con esta decisión, que puede ser legal, se dinamita, de nuevo, cualquier avance en pos de llegar a una verdadera igualdad entre hombres y mujeres, ya que cualquier avance social que se dé puede estar condenado en el estamento judicial de antemano si llegara el caso. Hay muchas jaulas en el mundo, no solo en EE.UU. Hoy, la Audiencia de Navarra ha encerrado a la ética, a la justicia y a la verdad en una de ellas. Solo cabe resistir hasta limpiar de caspa el poder judicial y expulsar de su estructura cualquier comportamiento jurídico retrogrado. Pasarle el paño con fuerza, para no dejar ni una mota de polvo, a todo tipo de leyes que nos retrotraigan a otros tiempos menos libres.

            No tengo muchas ganas de escribir. Hoy, la justicia ha vomitado una manada, agresores sexuales, a una libertad temporal que no merecen ni se entiende. Hoy, este país, me da asco. Solamente me apetece mandar a tomar por culo a toda la Audiencia de Navarra. Y es lo que hago.

            Seis mil euros de fianza que son seis mil agresiones sexuales complementarias más para la víctima. Cabe preguntarse para que tipo de sociedad hace “justicia” esta Audiencia, a que estrato de la sociedad representa esta Audiencia. Lo que sí es real es su indecencia. 

jueves, 14 de junio de 2018

LA MIRADA EQUIVOCADA

                Los cuerpos amontonados tras el tiro descerrajado a quemarropa van preparando el terreno y abonándolo. Brotan de sus cuerpos extensiones, raíces capaces de construir un nuevo entramado de dignidad en el subsuelo frío y oscuro y extenderse hasta donde cualquier atisbo de posibilidad pueda de nuevo favorecer la surgencia de su grito. Da igual la distancia que haya que recorrer, el camino que haya que andar, poco a poco, aireando el terreno seco por la quemadura de ese sol cegador que agosta campos como vidas al mirarlo de frente, de cara, parte del lugar común en múltiples direcciones, tantas como cuerpos acopiados tras la barbarie, para señalar la tragedia, la herida no cerrada, la hipocresía instalada en el olvido.

            Nunca la soledad de su destino y el mutismo hermético de su entorno pudieron esconder su presencia. Siempre hubo quien los recordó para que no murieran del todo. Para que sirvieran de prueba inequívoca de la gran mentira instalada en el imaginario colectivo, más proclive a difuminar el pasado que a enfrentarse a él. Muertes vividas y sostenidas a duras penas en las últimas hojas del libro de la historia pero que, ahora, conocemos al reparar que siempre leímos al revés, de que había que comenzar desde atrás para superar su falta, para rellenar esos relatos que hacen que el texto adquiera la verdad real y no la que nos contaron.

            Desde los páramos, las cunetas, los descampados, irradian sus tentáculos hacia la gran ciudad en la que habita el olvido, incluso aquel que debieran conocer de cerca a pesar de haber sido engullidos sus descampados por el desarrollismo urbano que enlosó los campos de la vergüenza. Buscan la vida que les arrebataron en la memoria de los descendientes de aquellos episodios. Como raíces profundas y fuertes, procuran dar luz a sus relatos sin que nada se les pueda oponer. Sepultados bajo un manto de tierra rápida, van buscando una losa, una lápida que apartar para renacer y explicar al mundo su tragedia ocultada bajo el velo infame de la mentira creada para justificar la transición a una nueva realidad. Más nueva pero más vil.

            No busques con tanto ahínco en la profundidad de los socavones, en la oscuridad de las depresiones, en el vacío de los hundimientos. No señales con tanto ardor la ocasión. Puede que no sean simples desperfectos urbanos, deterioros temporales por el uso, roturas efímeras de una mala construcción, sino la puerta abierta a la verdad que te niegas a reconocer, la verdad que llega hasta ti atravesando el olvido confortable de la historia oficial. La verdad que supera cualquier conato de reinterpretación partidista a favor. La verdad que, como ser humano, deberías haber hecho tuya aunque el imaginario de tu vida dijera lo contrario. Salir de la zona de confort aprendida en el triunfo criminal y asumir la realidad que aumenta con el tiempo y no termina, sino que crece y se multiplica, señala y acusa.

            No es ahí donde debes mirar, es detrás de las tapias, en las cunetas, en las solitarias vaguadas. Es allí en donde te puedes reconocer y plasmar, no siendo que la mano de la memoria te aferre y descomponga la frágil cosmogonía de lo aprendido tan fútilmente.

jueves, 7 de junio de 2018

DE CANALLADAS

            Tal y como hubiera dicho ese bombero-torero que hemos tenido hasta la fecha como presidente del gobierno: “los presupuestos no son cosa menor, dicho de otra forma, son cosa mayor”, algo así como la cerámica de Talavera, según él. Se supone que es la ley anual más importante que un gobierno puede promulgar determinando su política y las bases sobre las que se moverá la economía y estructurará el entramado social. Aunque todos los P.G.E. están viciados, en mayor o menor medida, por concesiones que nada tienen que ver con la economía y sí con la política del mercadeo, determinan la solidez de un país y su seriedad ante la comunidad internacional.
            Sin embargo, tras la moción de censura que lo ha mandado al limbo expresidencial, con sus privilegios, faltaría más, los P.G.E. que él y su equipo de gobierno presentaron al Parlamento para su aprobación, resuelta ésta favorablemente con los votos decisivos del P.N.V., parece ser que, ahora, necesitan chapa y pintura urgentemente, según se desprende de las declaraciones de los representantes del grupo Popular en el Senado, donde aún mantienen mayoría, y por donde debe seguir la tramitación parlamentaria después del Congreso. Estamos ante un capítulo más de la eterna desfachatez pepera en materia democrática y una muestra definitiva del cinismo con el que este partido afronta su papel demócrata tras la dictadura franquista.

            Choca esta postura con la alegría en las mismas filas del P.P. tras el consentimiento peneuvista y su aprobación y las distintas manifestaciones vertidas por los dirigentes populares en tal sentido. Es curioso constatar que, a pesar de la asunción de dichos presupuestos por el nuevo gobierno con el fin de no paralizar el país, al P.P. le dé igual esta grave circunstancia con tal de dinamitar al nuevo ejecutivo. Se insiste: no son los presupuestos de la nueva fuerza política sino los suyos, por los que se felicitaron tras su aprobación. Este nuevo escenario revela de forma clara el poso de bilis, de amargura, de rabia y de ira con el que se manejan estos individuos a la hora de pulular por la vida pública. Solamente el poder por el poder satisface su ansia ancestral de dominación, el ejercicio de la supremacía absoluta por encima de la soberanía popular.

            Cabe suponer que, acostumbrados a las continuas corruptelas durante su mandato, fueran conscientes de lo incompleto de su proyecto presupuestario y necesitaran una nueva vuelta, a través del Senado, esa cámara por donde bullen elementos sospechosos de incapacidad intelectual manifiesta, en donde incluir sus modificaciones bastardas al albur de su mayoría absoluta. Como si fueran esas obras megalómanas, sin objetivo real, y adjudicadas a dedo a sus correligionarios que, modificado tras modificado, duplicaban o triplicaban el presupuesto para mayor gloria de sus bolsillos sin dar alguna explicación plausible sobre el porqué de la adjudicación original sin las garantías suficientes para llevarse a cabo en su totalidad. Eso o que, simplemente, sean unos auténticos ineptos haciendo rotondas presupuestarias.

            El retraso que puede ocasionar en la aprobación definitiva de los P.G.E. las trabas toxicas de P.P. en el Senado puede acarrear incertidumbre en los mercados financieros y en la confianza que dichos mercados tengan sobre la estabilidad de la economía española, que es, en definitiva, lo que persigue esta jauría con tal de volar al nuevo gobierno. Las consecuencias que sobre la ciudadanía en general puedan traer estas trabas consigo no entran entre sus parámetros de actuación como nunca lo han estado, gobernando siempre desde su impronta paternalista para la cual los ciudadanos no son más que menores de edad a los que tutelar desde su altivez jerárquica. Conviene que el nuevo ejecutivo sea capaz de superar de forma ágil esta maniobra legal, pero carente de toda ética, antes de que se alarguen en demasía los plazos y añadan a esta estratagema obstaculizadora la movilización banderil de sus seguidores en las calles con la consiguiente agitación españolista conducente a mostrar al mundo una percepción falsa y desenfocada de la nueva realidad. Ya se sabe que, citando de nuevo al bombero-torero, y manipulando un poco: es su elector el que elige a su corrupto y es el corrupto el que quiere que sean sus electores el corrupto. Marca España.

            Por cierto, si no tienen un portavoz a la altura del ardid que van a perpetrar, desde esta ciudad al oeste del oeste le pueden enviar a un nuevo bocachanclas que ha surgido de forma imprevista, su eminencia el obispo, que parece haber hecho un curso acelerado de manipulación informativa y adiestramiento en las artes de la intoxicación y la amenaza. Ni con sotana desentonaría en medio del grupo popular.

jueves, 31 de mayo de 2018

LA FIESTA ESPAÑOLA DEL CENSOR

                   Va la censura de fiesta en fiesta, ataviada con su mejores galas y ornamentos, en esta pocilga llena de mierda que llamamos España. Camina celebradora, entusiasta, fogosa y exaltada pues de su brazo, consorte calzado a medida, cuelga esa amalgama de castrados intelectuales, de esterilizados sociales para los cuales cualquier conato de libertad de expresión es una afrenta a su depravada cosmogonía interior. Es algo que socava, desequilibra y pone en peligro su pecaminosa y pornográfica forma de entender las relaciones sociales. Pecaminosa porque, en el fondo, atacan y condenan actitudes que, en voz baja, son asumidas en la intimidad de sus babosos entornos y pornográfica por su exposición obscena e impúdica ante tales acontecimientos censores. Es como si quisieran que quedara patente su acuerdo con las medidas represoras ante cualquier atisbo de sospecha por parte de los carroñeros convecinos de su hábitat.

                Las medidas creadas por sus masturbados cerebros y aprobadas en onanísima mayoría parlamentaria han dado pie a que esa pléyade de ciudadanos reprimidos, que han sido incapaces de superar el Síndrome de Estocolmo de la represión franquista (y mira que queda lejos), amenacen diariamente con denuncias y se lancen a la presentación de querellas si sospechan, en realidad no sospechan porque no entienden nada de lo que les rodea, que se pone en entredicho la salvación del alma colectiva. De su alma, más bien. Una Stasi a la española en la que santurrones, beatos, meapilas, analfabetos, retrasados mentales y su avatar colectivo, el político reaccionario, apostólico y retrógrado, se han convertido en esa bestia que asola cualquier estructura social avanzada: la delación. Un chismorreo frenético de consecuencias desastrosas.

            En este andar en una dirección pero sobre una cinta transportadora que gira en dirección contraria, que provoca la impresión de ir lo que, en realidad, es volver, lo que nos ha llevado de un salto temporal a épocas que, se presumía, estaban ya superadas. Y puede que sí, que las superáramos, pero no caímos en la cuenta de que los gusanos que las tejieron quedaron inmunes y escondidos en espera de tiempos mejores en los que retornar a mallar su tela de araña. Esa tela tóxica e infecta con la que atrapar, envolver, inyectar y absorber, desleído ya el continente, todo movimiento culturalmente progresista e intelectualmente ético. La libertad de expresión, valor primigenio de progreso, está en tela de juicio en esta cloaca por mor de una sociedad funcionalmente analfabeta, el 40% de españoles no lee nunca o casi nunca y, lo que es peor, se vanagloria de ello, cercenando así su capacidad para la reflexión libre y razonada.

            Este corpus ignorante aún cree en príncipes y princesas y, por lo tanto, se los ofrecen a bajo precio. Les han hecho creer que no deben preocuparse de lo público, que para eso ya están ellos, y les ofrecen el caramelo envenenado de un mundo persistente, inmutable, heredero, en realida, del patriarcado franquista. Cantantes, actores, escritores, etc,…son denunciados y enjuiciados sin ningún escrúpulo ante el asombro internacional y el sonrojo del resto de una ciudadanía que preferiría ser apátrida. Una pirámide represora: chivatos, policía, fiscales, jueces y políticos, mantienen la máquina censora engrasada. Ya no hace falta esconderse. Ese es su “Camino”. Continuarán la escalada, si nadie lo remedia, y patearán nuestras puertas en busca de libros sospechosos, de soportes musicales susceptibles de contener letras ideológicamente condenables, todo aquello a lo que no llega su escaso o nulo intelecto, que quemarán en la hoguera de su vanidad para cercenar toda “acción contra el espíritu anti-español”.

            Nadie sabe lo que pasará en adelante: moción de censura, elecciones anticipadas, pero cualquier cambio de rumbo pasa por desterrar de nuestra legislación todas esas leyes, Ley Mordaza la primera, que nos remiten a un pasado denigrante y, por ende, desterrar de la vida política, social y laboral a todos aquellos que las han aplicado o aplaudido con tanto rigor y entusiasmo. Que no quede ninguno. 

jueves, 24 de mayo de 2018

HOMO HOMINI LUPUS

                  Homo homini lupus, locución latina cuyo origen se remonta a la creada por Plauto y traducida en la actualidad por “el hombre es un lobo para el hombre”, define y retrata de una forma nítida los horrores que la humanidad puede llegar a infringir contra ella misma. O cada uno de sus individuos contra los otros con fines despóticos, degradantes, vergonzosos, o cualquier adjetivo parecido que se les ocurra. Bien es cierto que posicionar al lobo como objeto definitorio de dichas actitudes respondía a ese miedo ancestral al animal que ha surcado el devenir histórico de todas las sociedades. Es evidente que en la actualidad, esta figura tan controvertida ha adquirido, gracias a grandes naturalistas y conservacionistas, y mucho trabajo, una nueva dimensión pública de afecto y respeto.

            Guerras, invasiones, genocidios, terrorismo (incluido el de Estado), esclavitud, violencia y racismo representan un amplio abanico de esos horrores señalados. Incluso Hobbes, filósofo inglés del siglo XVII, utilizó de forma maniquea dicha frase para justificar la monarquía absoluta ante el fracaso de la sociedad para imponer la convivencia como forma de corregir el egoísmo del hombre en su forma natural. Que Séneca escribiera, en contraposición, que “el hombre es algo sagrado para el hombre” solamente demuestra que el gran filósofo tenía bajadas de tensión pronunciadas. A semejanza del aspecto relacional entre la Teoría de la Relatividad General y la Teoría de la Mecánica Cuántica, aquellos horrores societarios, infringidos por el hombre en cualquiera de sus modalidades generales, sociales y políticas, se reflejan a escala mínima en el depravado comportamiento individual o a través de grupos menores, sobre los otros.

            La detención por parte de la Guardia Civil del responsable de una ONG de ayuda a personal con necesidad en Vícar (Almería), acusado de vender comida a cambio de dinero y favores sexuales, pone ante las narices de nuestra propia naturaleza la degradación más absoluta de ciertos miembros de la raza humana. Este tipo de actitudes supremacistas en lo humano, aprovechándose de una relación de superioridad social ante personas que no tienen para vivir, valiéndose de una organización que disipa cualquier temor o reticencia, en teoría, en sus acciones, pone en entredicho la pertenencia al sapiens de estos individuos embozados bajo unas siglas respetables y que, solamente, son un vehículo de humillación a sus semejantes más desfavorecidos. Supone una cacería en toda regla del humano por el humano, considerando seres inferiores a quienes, por cualquier circunstancia, han caído en algún tipo de desgracia. Una trata de seres humanos moderna, racismo social acomodado al signo de los tiempos.

            Y cabe preguntarse, ¿la suerte política que nos ha tocado vivir, marcada por una corrupción a gran escala, es el fiel reflejo de esta sociedad infame que genera monstruos capaces de legislar en función de sus necesidades personales y no del interés general?, o, por el contrario, ¿es esta sociedad la que reproduce esos tics perversos propios de los políticos corruptos e impresentables que nos gobiernan y sus secuaces económicos y financieros?

            Cada uno que ponga el resultado que crea más acertado. Vale la X.

jueves, 26 de abril de 2018

UN PAÍS DE MIERDA

           Me da asco este país. Me da asco su justicia. Si hace ya algunos años era considerada un cachondeo, su trayectoria ha ido descendiendo por el camino de la desvergüenza para terminar, con la sentencia de la Audiencia de Navarra sobre el caso denominado “Manada”, una suerte de retrasados mentales anclados en el machismo secular de este país y pivotando sobre la noria patria del españolismo más cateto, en una suerte de repugnancia y vómito más allá de lo que cualquier ciudadano debe y puede soportar. Esta suerte de justicia provinciana, basada en el elitismo local y ocupando el lugar de las denominadas “fuerzas vivas” de la sociedad franquista, demuestra una vez más el grado de putrefacción en el que se desenvuelven los poderes fácticos de esta nación. Un clientelismo de luz roja y olor a ambientador barato que se nutre de las más retrogradas camadas de “hijos de” para perpetuar un orden basado en la mordaza, en la represión y los privilegios de casta.

            Esta sentencia va en contra, en primer lugar, y más importante, de la víctima, a la que le fue quebrada de forma criminal su derecho, su posición, su prerrogativa personal a decidir. Su dignidad fue denigrada, agraviada, ofendida, pisoteada. Pero también va en contra de todas las mujeres que ven como su individualidad, su derecho a disponer, su integridad, su seguridad, están en entredicho por mor de una justicia veteada de un machismo que no castiga con la suficiente dureza estos comportamientos. Y por último, a todos los hombres a los que no representan, como género, estos hijos de puta, rancios ejemplos de una educación basada en la desigualdad y aplaudida a partes iguales por esa parte de la sociedad de rancia solera y por esos ciudadanos y ciudadanas, la generalidad, que son incapaces de comprender que esa es la trampa en la que están cayendo con su obstinada oposición, o dejadez, a ser conscientes de su papel en una democracia y dueños de un futuro mejor.

            Abuso, agresión. ¿Cuál es la diferencia? Cinco tíos acorralando como alimañas a una joven es, parece ser, para la justicia solamente un abuso. La digresión legal estará ahí, pero únicamente sirve para que la casta leguleya maree la perdiz a la hora de imponer condenas. ¡Quebrantar el derecho a decir no de una mujer eS una agresión, señorías! Y como tal debe ser tratada.  
  
            Se debe recurrir la sentencia en instancias superiores, nacionales o internacionales, para que se repare la barbarie judicial que se ha cometido contra el sentido común. El caso de Cassandra Vera, absuelta en la justicia europea, mostrando las vergüenzas de la justicia patria y su mamporrerismo, y el caso Valtonyc, que se ganará, estoy seguro, en la misma instancia, animan a hacerlo. Solamente una cosa más: para el juez que votó la absolución de estos criminales, pues parece ser que solamente aprecia “jolgorio y regocijo”, mi más profundo desprecio. Su concepto de justicia no es el mío, claro que yo sí creo que la justicia debe ser ciega. A él, a lo mejor, le parece mejor tuerta.

            Este país es una auténtica fosa séptica llena de la mierda que las cloacas del poder van llenando de forma sistemática. Podemos seguir nadando e intentar no ahogarnos en su hedor o salir de ella para exigir una revisión profunda de este lamentable estado institucional. De nosotros depende. No hace mucho que, gracias a los múltiples casos de corrupción y su connivencia con el poder que hace oídos sordos y tiene vista cansada, medios de comunicación extranjeros, como The Finantial Times o Washington Post, nos denominaron como democracia de saldo, tercermundista, bananera. Pero esto es lo que hay.
            Señorías, su justicia es denigrante, ofensiva, infame, bochornosa. Háganle un favor a la ética y todos nosotros: váyanse a su casa y no vuelvan a ejercer nunca más. 

jueves, 12 de abril de 2018

KALE BORRICA A LA ESPAÑOLA. EL GOBIERNO EN SU LABERINTO

           Parece claro, a tenor de la deriva policial y judicial de este gobierno de derechas, que el final de ETA supuso un antes y un después en su iniciativa política y en su devenir ideológico. Un enemigo que fue la piedra angular sobre la que asentar su espacio electoral en el espectro más extremista y mecha con la que aventar la víscera de sus votantes más recalcitrantes. Una piedra que fue recogida por parte de quienes entendían que la democracia solamente era eso, sin importarles o sin darse cuenta de que la democracia es mucho más de lo que nos han contado o nos han vendido. Un solo problema tapó todas las desvergüenzas con las que han asolado este país estableciendo, de paso, el concepto sibilino por el cual no eras un buen español sino estabas de acuerdo con su proceder.

            Casi desaparecida la banda terrorista, este último vocablo vuelve a estar en candelero por la contumaz actitud del gobierno y el partido que lo sustenta, el P.P., en denominar con dicho vocablo a cualquier persona o grupo que no siga las directrices marcadas por unas leyes hechas con el objetivo de amordazar a la opinión pública y dificultar la protesta y la presión en la calle de los colectivos contrarios a esta política marcada con tintes autoritarios. Grupos musicales, cantantes individuales, manifestantes, activistas callejeros, etc, son inmediatamente señalados con la dichosa palabra o con su variante “enaltecimiento del terrorismo”, forma capciosa de aplicar una justicia ad hoc elaborada por las cloacas de un poder podrido en su fundamento.

            Lo último, la detención y puesta a disposición judicial de la supuesta cabecilla de los denominados CDR, en Cataluña, es el último ancla del gobierno y su partido, el P.P., para detener la sangría de votos que sus múltiples casos de corrupción, que no cesan, como si su trayectoria como partido, o la de sus cargos públicos, no todos, hubiera sido un continuo latrocinio de lo público y una depredación sistemática del estado del bienestar, están provocando en parte de unos votantes, los suyos, que no comprenden, vayan ustedes a saber por qué, la traición a la que han sido sometidos y el engaño continuo en el que han vivido. La fundamentación está clara: una vuelta a los resortes que, en otro tiempo, ETA y Kale Borroka, le daban esa pátina de demócratas que, ahora, va cayendo a jirones a golpe de miseria política.

            Esta banalización del término terrorismo, duro, cruel, inhumano…, intentando asemejar la situación actual a la de los años de plomo ya desaparecidos, es una más de las bajezas a las que, desgraciadamente, nos tiene acostumbrados un gobierno fuera ya de toda realidad y que, para nuestra seguridad, es necesario echar del poder si queremos ser definitivamente unos ciudadanos libres. Es necesario que, de una vez por todas, sepamos manejarnos con una democracia para la que no nos habían preparado y que, posteriormente, nos hemos negado a responsabilizarnos de su desarrollo dejándolo en manos de trileros a favor de su provecho.

            Mientras tanto, el presidente del gobierno español presenta sus respetos a las víctimas del terrorismo de la dictadura argentina olvidándose de las víctimas de la dictadura franquista en su propio país. Una desvergüenza más a las que nos tienen acostumbrados unos políticos que representan, por todo lo dicho, parte del legado espiritual de aquella.

jueves, 22 de marzo de 2018

ACUSATIVO MODAL

                  La verdad: estoy hasta los cojones de Jimena. Me molesto, no sé muy bien por qué, en abrir esa red social  tan presta a censurar cualquier atisbo de naturalidad sensual pero que ni se entera de que le están robando los datos personales de millones de sus miembros aunque presuma de máxima seguridad. Recetas de cocina grasienta, tontunas varias, vanidades de saldo de cretinos mínimos, pedagogía de baratillo…Menos comunicación e interacción social, de todo puedes encontrar en tu muro, hasta el enlace de esta entrada que voy vomitando porque no tengo nada que hacer y me la suda hoy todo. 

            Este es un puto país en el que nadie dimite aunque las pruebas demuestren fehacientemente que es culpable. En cualquier país avanzado y avezado en costumbres democráticas el político sobre el que cae la mínima sospecha o del que sale a la luz algún asunto nimio, pero que es incompatible con el imaginario democrático social, dimite de inmediato para salvaguardar el buen nombre de la política con mayúsculas. Aquí no. Aquí nos pasamos la ética por nuestros cojones porque somos muy españoles y mucho españoles, como dijo nuestro presidente del gobierno, esa especie de jefe de pista circense en busca de la realidad que le rodea y le atenaza, pero que no entiende.

            Pero qué más da. Nadie exige porque no somos más que meros costumbristas de nuestro contexto social. Nos pasma todavía la verticalidad estructural del edificio social y asumimos como parte de nuestra propia incapacidad intelectual el que cualquier memo, pero con escaparate, acceda sin mérito alguno a los engranajes del poder, dando por sentado que sumará y no restará al progreso general de la comunidad. Así de retrasados mentales somos. Que nos llamen cerdos por Europa ya es lo de menos. Seguimos con flato democrático y aceptamos nuestra alienación como ciudadanos con nuestra llamativa idiosincrasia de sol y pandereta.

            Nadie se pregunta quien pilota el cerebro de estos políticos mediocres aunque, sin embargo, nos subimos sin reflexionar lo suficiente a su transporte. Se asemejan a esos inútiles que son incapaces de estacionar a la primera en una autopista pero que no dejan de manejar el volante con una sola mano, como si fueran mancos neuronales. Aunque les expliques la simplicidad de la acción, ellos a lo suyo: una, dos, tres, cuatro maniobras para aparcar, eso sí, con la apostura macarra del Vaquilla. Porque en el fondo, esta sociedad, no es más que la versión 2.0 del macarrismo setentero de pantalón campana y camiseta Ferrys. Seguimos creyendo en nuestra especificidad como pueblo sin darnos cuenta de nuestra facilidad para tragarnos sapos una vez tras otra, sin exigencia, sin reivindicación alguna, sin pretensión de limpieza.

            Todo, la vida, incluso esta columna se ve de forma difusa, borrosa, antes de caer en la cuenta de que tengo los cristales de las gafas llenos de mierda, repletos de polvo. Y el enojo sube en la escala ante la pasividad con la que nos tomamos el hecho crucial de no observar, de no ver las cosas con la suficiente claridad y nitidez para actuar en consecuencia. Entre la mierda acumulada y las dioptrías no acertamos a distinguir si son galgos o podencos y, de esta forma, se nos cuela, sin remedio, la jauría mestiza de las hienas ávidas de poder y sin escrúpulos para conseguirlo. Estoy cabreado, sí, y solamente espero que me toque el cuponazo para nacionalizarme andorrano. Y que se jodan los patriotas de bandera. Abrir la mente y si no lo conseguís, probar con el balconing. 

jueves, 15 de marzo de 2018

EXPLICAR LO RADICAL DESDE LA MÁS PROFUNDA INTRANSIGENCIA SOLAMENTE ES POSIBLE DESDE LA DERECHA

            Apunta el Diccionario de la lengua española de la R.A.E. sobre el concepto radical: 1. adj. Perteneciente o relativo a la raíz. 2. adj. Fundamental o esencial. 3. adj. Total o completo. 4. adj. Partidario de reformas extremas. 5. adj. Extremoso, tajante, intransigente. Si exceptuamos la primera acepción, que no viene al caso, alguna de las siguientes definiciones puede ser usada de forma temporal para justificar demasiadas descalificaciones por parte de una nomenclatura política conservadora anclada en un discurso viejo y carente de una mínima base intelectual para debatir, solamente cimentado en una concepción no política sino exclusivamente economicista del estado.

            La historia nos enseña que cualquier avance sociopolítico ha venido, la mayor de las veces, por una lucha, casi siempre cruenta, por la liberación de los pueblos, lo cual ha sido considerado por los viejos regímenes como acciones radicales de insurrectos contra el orden establecido, un orden, curiosamente, determinado invariablemente por las capas más favorecidas de la sociedad del momento o por el estamento religioso adosado a las mismas en detrimento de la base social obrera y campesina. Por tanto, cabe pensar, que lo que se definió como radical no ha sido más que la criminalización de quienes desean un cambio de progreso y futuro que abarque a todo el conjunto social en lugar de la desigualdad que preside aquella concepción de la realidad más propia de la Edad Media.

            Ciñéndonos al mundo occidental en el que nos movemos, desde la Revolución Rusa el concepto radical, en política, ha sido adjudicado por la nomenclatura conservadora a aquellos partidos de izquierda que difieren de la noción finalista de la historia que aquellos nos quieren hacer ver como definitiva. Promueven la idea de intransigencia y extremismo entre sus fundamentos y un conjeturado resultado final de desgobierno y caos si se produce el triunfo. Cabe resaltar que el concepto de radical no se aplica con la misma fuerza criminalizadora a los partidos del arco político opuesto, la extrema derecha, dado que, por sus fundamentos, su acción no sería más que una logística aliada del establisment conservador.  

            El mensaje, a la vista del devenir histórico, parece ser que ha calado en la sociedad occidental reacia a votar a los partidos cuyos programas son más decididos con su realidad social y cuyo fin es la transformación de la sociedad en un lugar libre y progresista. El miedo secular a lo rojo, como el miedo atávico al lobo, paraliza el propio desarrollo personal y vital de la ciudadanía en general volviéndose conservadores aunque esa elección suponga un paso atrás en su propia libertad y progreso personal. La eterna disyuntiva, la gran falacia vertida para perpetuarse en el poder por parte de la oligarquía política, entre orden o libertad, disciplina o caos. Los dos primeros conceptos rígidos y autoritarios que igualan, otra vez la gran mentira, a la libertad con el caos.

            Sin embargo, ¿no es el concepto radical una relatividad momentánea en función de los hechos y sus reacciones? Porque lo radical no se puede confundir con mínimo o residual cuando lo verdaderamente importante no es el número de miembros que lo secundan sino el calado de sus propuestas. El hecho de que algunos radicales, como los denomina el Orden, conciban una sociedad justa e igualitaria no debería ser tachado de radical, sino que lo verdaderamente sustancial es el hecho de que esa sociedad está presidida por la desigualdad, por la injusticia y por la arbitrariedad. Si eso es ser radical, entonces deberíamos ser todos radicales trabajando y reformando la sociedad y no un rebaño de ovejas serviles con el señor. Para el Poder un radical que busca la esencia del ser humano en relación con la sociedad en la que habita es más peligroso que un siervo de gleba que acepta su destino. Y deberíamos dejar de engañarnos a nosotros mismos.

            Aquí, en España, la derecha representada por el Partido Popular, no sin cierto apoyo del PSOE en el concepto bipartidista de la política que tantos pingues beneficios les ha dado a los dos, ha instaurado una visión cosmogónica de si mismos en la cual todo lo ajeno es radicalismo de amplio espectro. Un miedo atroz a perder el poder provoca un discurso hostil y peligroso para aquella izquierda cuyo objetivo es desmontar el chiringuito que tiene articulado la oligarquía política y económica conservadora a la que aquellos representan. Sin embargo, esa misma conceptualidad cosmogónica y teocéntrica de la que hacen gala supone, en realidad, su transformación en radicales de si mismos dado que si todo lo ajeno a su ser es peligroso y, además ese ajeno es mayoría, por su propia concepción de lo que es radical la lógica dice que esa normalidad, por así decirlo, se traslade a ese ajeno, dejando en lo extremoso su contexto.

            Y es esta lógica absurda e incoherente de la que hace gala el Secretario General del Partido Popular de Castilla y León, señor Mañueco, al declarar que su intención es recuperar la alcaldía de Zamora, en manos actualmente de Izquierda Unida, para evitar, literalmente, radicalismos. ¿Cree este señor que los zamoranos nos hemos vuelto todos unos radicales peligrosos que pongamos en peligro el orden constituido por la gracia de Dios o, más probable, teme que se demuestre que todo el discurso de su partido no es más que humo para enmascarar su verdadero objetivo de poder y subvertir el estado del bienestar que tanto nos ha costado conseguir? El señor Secretario General, encadenado a un discurso mecánico y carente de análisis crítico, no ha entendido nada de lo que ocurrió en las últimas elecciones municipales y, perdido en su laberinto, no conseguirá llegar a su bestia política sino que se ahorcará, sin querer, con su hilo de Ariadna zamorana.